jueves, 29 de octubre de 2009

El origen extraterrestre de nuestros mares

Recogido por la revista 'Nature' y según el estudio llevado a cabo por un experto del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia, los océanos de la Tierra no deberían su origen a la actividad volcánica de nuestro planeta, como se creía hasta la fecha, sino a la colisión de asteroides gigantes hace millones de años. Así, asteroides gigantes cubiertos de hielo habrían chocado contra la Tierra entre 80 y 130 millones de años después de la formación de nuestro planeta. La colisión de estos cuerpos helados extraterrestres provocó además un movimiento de las placas tectónicas que favoreció la creación de los continentes y los océanos, condición probablemente necesaria para la aparición de la vida. Este fenómeno sería también responsable de la formación de la atmósfera, hasta ahora atribuida a los vapores emitidos durante el amanecer de nuestro planeta.
Estos impactos podrían también haberse repetido en Marte, pero el agua se habría secado antes de llegar a penetrar en profundidad, mientras que en lo que a Venus se refiere, nadie sabe cuáles eran las condiciones de este planeta del sistema solar antes de que una intensa actividad volcánica remodelase su superficie.
Los científicos sostienen que treinta millones de años después de la formación del sistema solar, la Tierra fue objeto de un impacto lunar que dio origen a nuestro planeta y a su satélite. Sin embargo, dicha colisión no pudo ser responsable de la formación del agua, pues los vientos electromagnéticos y el joven sol eran todavía demasiado calientes para que el agua y los elementos volátiles se condensaran. La llegada masiva de elementos volátiles a la Tierra correspondería a un fenómeno que se desarrolló algunas decenas de años después del impacto lunar.

martes, 27 de octubre de 2009

Hombre prehistórico vs Hombre moderno

Basándose en el estudio de fósiles humanos y de huellas conservadas en roca sólida, el antropólogo, profesor de Cambridge, Peter McAllister llega a la conslusión que el hombre prehistórico era casi imbatible y así lo asegura en su libro 'Mantropología: la ciencia del inadecuado macho moderno'.
Así, unas huellas fosilizadas en el lecho de un río australiano, le permitieron descubrir que los cazadores aborígenes que habitaron la región hace veinte mil años alcanzaban la velocidad media de 37 km/h (la misma que el famoso atleta jamaicano Usain Bolt). Estudiando la profundidad y separación de las huellas y el tipo de suelo (la orilla fangosa de un lago), McAllister concluye que los aborígenes podrían sobrepasar holgadamente los 45 km/h si contaran con la tecnología actual de las pistas de atletismo.
Pero los primeros habitantes de Australia no sólo se distinguían por su velocidad. También lo hacían por su fuerza. Ellos eran capaces de arrojar lanzas de madera a distancias que superaban los 110 metros (el récord de lanzamiento de jabalina pertenece al checo Jan Zelezny y se ubica en 98.48 m). Pero no sólo eso, un hombre actual perdería un pulso con una mujer Neanderthal. Una fémina de entonces, tenía un 10 por ciento más de masa muscular que un macho actual, su antebrazo, al mismo tiempo era más corto y fornido, lo que le habría dado una clara ventaja.
McAllister festeja también los 2.45 m que salta el cubano Javier Sotomayor, pero nada comparable con los tutsi de Ruanda, que según cuenta eran capaces de elevarse 2.52 m al participar de un rito de iniciación. Y no sólo lo hacía uno, sino que todos los participantes salvaban esa altura porque era una manera de demostrar su hombría en un rito crucial en el que dejaban de ser niños para convertirse en hombres. Todos ellos llevaban saltando desde la infancia, conscientes de que debían superar esta prueba en su adolescencia tardía.
El declive en la potencia física, según el autor, se debe a nuestra vida sedentaria que nos llevó a perder rápidamente, herramientas, como la fuerza, la agilidad o la velocidad que eran esenciales cuando el hombre era un “animal cazador”. Antes ser robusto, rápido y ágil era fundamental para la supervivencia; quien no lo era, no cazaba y se moría de hambre. Cuando el hombre se convirtió en agricultor primero y, sobre todo, tras el bienestar que comportó la revolución industrial, otras capacidades sustituyeron al físico como prioridades, haciendo que se perdiera masa y fibras musculares de manera acelerada.

martes, 20 de octubre de 2009

Los mayores, internet y el cerebro

Según un estudio de la Universidad de Califonia en Los Ángeles (EE.UU.), las búsquedas en internet podrían aumentar el funcionamiento cerebral y cognitivo en las personas mayores.
Los investigadores han descubierto que los adultos de mediana edad y mayores con poca experiencia en la Red son capaces de activar centros clave en el cerebro que controlan la toma de decisiones y el razonamiento complejo después de una semana navegando por Internet. Los descubrimientos sugieren que el aprendizaje en la Red de redes estimula los patrones de actividad neural y podría aumentar el funcionamiento cerebral y la cognición en las personas de más edad.
A medida que el cerebro envejece se producen una variedad de cambios estructurales y funcionales que incluyen la atrofia, disminuciones de la actividad celular y aumentos en los depósitos de placas amiloides y ovillos de tau, que pueden tener un impacto sobre el funcionamiento cognitivo. La investigación muestra que la estimulación mental similar a la que se produce en individuos que utilizan de forma frecuente internet podría afectar a la eficacia del procesamiento cognitivo y alterar la forma en la que el cerebro codifica la información nueva.
Así, se ha descubierto que las personas más mayores con mínima experiencia que realizan búsquedas en internet, incluso durante un periodo de tiempo relativamente corto, pueden cambiar los patrones de actividad cerebral y aumentar su funcionamiento.
Los investigadores trabajaron con veinticuatro voluntarios neurológicamente normales de entre 55 y 78 años. Antes del estudio, la mitad de los participantes utilizaban internet a diario mientras que la otra mitad había tenido pocas experiencias con la Red. La edad, nivel educativo y género eran similares entre los dos grupos.
Los participantes realizaron búsquedas en la Web mientras que pasaban por escáneres para tomar imágenes de resonancia magnética funcional que registraban los cambios sutiles en el circuito cerebral que se producían durante esta actividad. Este tipo de escáneres sigue la actividad cerebral al medir el nivel de flujo sanguíneo cerebral durante las tareas cognitivas.
Después del escáner cerebral inicial, los participantes se fueron a casa y realizaron búsquedas en internet una hora al día durante siete días en un periodo de dos semanas. Estas búsquedas suponían utilizar internet para resolver cuestiones sobre varios temas mediante la exploración de diferentes sitios web y leyendo información. Luego los participantes pasaron por un segundo escáner cerebral en el que se utilizaba la misma tarea de estimulación de internet pero con temas diferentes.
El primer escáner de los participantes con poca experiencia en internet demostraba la actividad en regiones que controlan lenguaje, lectura, memoria y habilidades visuales, que están localizadas en las regiones frontal, temporal, parietal, visual y cingulada posterior.
El segundo escáner del cerebro, realizado tras la práctica en el domicilio, demostró la activación de estas mismas regiones, además de desencadenar la activación del giro frontal medio y el giro frontal inferior, áreas del cerebro importantes para la memoria de trabajo y la toma de decisiones.
Por ello, después del entrenamiento en casa, los participantes con una experiencia mínima en internet mostraron patrones de activación cerebral muy similares a los del grupo de usuarios habituales y justo después de un periodo corto de tiempo.
Los resultados sugieren que la búsqueda en internet podría ser una forma sencilla de ejercicio cerebral que podría emplearse para aumentar la cognición en adultos mayores.