jueves, 11 de diciembre de 2008

La bomba que pudo cambiar el rumbo de una guerra

PlanosPlanos para una bomba de alta precisión desarrollada por la Luftwaffe al final de la II Guerra Mundial, que hubieran supuesto en ese momento una ventaja decisiva para la Alemania nazi. Como se observa, son unos gráficos realizados a lápiz que fueron encontrados por los soldados aliados en la Cancillería de Berlín en el año 1945. Se trata del avión 'Silent Dart' ("dardo silencioso") que podía llevar una bomba de mil kilos de peso.

Planos

La forma en cómo efectuaría su ataque se asemeja bastante a la de los kamikazes japoneses, sólo que en este modelo el piloto podría salvar la vida al saltar del avión y desplegar un pequeño globo antes de la colisión contra el objetivo.
(Estos planos van a ser ahora subastados por la casa de subastas británica International Autograph Auctions de Londres.)

martes, 9 de diciembre de 2008

El poder de la mente

Reza un viejo proverbio "Ver para creer", pero ¿qué ocurre con las cosas que sólo ve la imaginación, las que sólo se ven con los ojos de la mente? ¿Puede la fe convertir tales visiones en realidad?
Confiando en que así sea, numerosas personas recurren a un método conocido como visualización o recreación con la intención de utilizar los poderes de la mente para controlar el cuerpo o ayudarle. Los atletas se imaginan a sí mismos actuando en plena forma, y siguen recreando sus visiones hasta que las hacen realidad. En un nivel más metafórico, los pacientes de cáncer imaginan la quimioterapia como un elixir mágico que fluye a través de su cuerpo y se lleva las células malignas. Incluso hay quienes utilizan la visualización para reducir el estrés o aliviar el dolor.
El verdadero funcionamiento de la visualización sigue siendo tema de conjeturas y objeto de investigación clínica, pero hace años que se acepta de forma intuitiva su eficacia en determinadas situaciones. Por supuesto, la imaginación no sustituye a la realidad: el paciente de cáncer sigue necesitando su tratamiento médico tanto como el atleta su entrenamiento físico. Sin embargo, muchos psicólogos y especialistas en medicina deportiva creen que, así como la depresión o el desánimo pueden perjudicar la actividad o el proceso de recuperación, una visualización fuertemente positiva puede mejorarlas.
He aquí la representación de varias visualizaciones metafóricas, ejemplos típicos de visualización en distintos ámbitos de la vida (extraídos de casos reales)...
-Con las piernas abiertas y las manos dispuestas elegantemente para el ataque, un practicante de kung fu adopta una postura que recuerda a la de un tigre rampante. Desarrollado en China en el año 300, este arte marcial exige a quienes lo practican que imiten a diversos animales: entre otros el tigre, el mono, el ciervo, el oso y el pájaro. A los que se inician en la práctica del kung fu se les enseña a observar a los animales -tanto a los que están en zoológicos como a los que viven en libertad- y, acto seguido, a visualizarse a sí mismos convertidos en cada animal, pensando como él y luchando según su estilo característico. El tigre inspira movimientos fuertes, precisos y una actitud de acecho furtivo, pegada al suelo. En la postura del mono, en cambio, los practicantes de kung fu dan saltos considerables, mientras que como pájaros se permiten el lujo de dar patadas en pleno vuelo.
-Una mujer consigue controlar su irregular ritmo cardíaco visualizando a una niña que se balancea rítmicamente en un columpio, hacia delante y hacia atrás. En este caso concreto, la visualización puede hacer efecto porque el problema de la mujer está relacionado principalmente con la ansiedad. El aumento del estrés desencadena una reacción de pánico que acelera los latidos del corazón. Aunque este estado no entraña peligro para su vida, es potencialmente peligroso: podría, por ejemplo, sufrir un desvanecimiento y golpearse la cabeza al caer. Para evitar esta situación, cuando se siente angustiada evoca a la niña en el columpio y se concentra en el movimiento rítmico.
-Dado que una patinadora profesional necesita un fuerte aporte de energía antes de salir a la pista de hielo, se visualiza a sí misma absorbiendo una estrella, que estalla en su interior infundiéndole su fuerza desde las puntas de los dedos de las manos hasta las de los pies. Los atletas llevan utilizando la visualización desde hace mucho tiempo, aunque la mayoría de las veces consiste en una detallada recreación mental del hecho -la elevación de un peso, el servicio de una pelota de tenis, el vaivén del bastón de golf- que les ayuda a practicarlo de forma imaginaria antes de la competición real. En el ejemplo que se mostraba, la patinadora utiliza la imagen de la absorción de la estrella para obtener la descarga de adrenalina que necesita para dar el máximo de sí.
-Un conductor de taxi -un veterano de guerra que perdió una pierna en combate- utiliza la visualización para aliviar el dolor de la pierna inexistente. Se imagina a sí mismo en una playa observando el vuelo de una gaviota; a medida que se concentra en el pájaro, se ve convertido en gaviota, se echa a volar y deja atrás su propio cuerpo. Aunque con frecuencia se incurre en el error de considerar que el dolor de un miembro inexistente es algo puramente psicosomático, lo cierto es que se trata de una sensación física, que se debe a que los nervios que una vez estuvieron ligados al miembro perdido continúan transmitiendo señales al cerebro. En el caso del veterano mutilado, la visualización no elimina el dolor, pero le ayuda a disociarse del mismo. (Además de concentrarse en la imagen de la gaviota, otras veces visualizaba su pierna dolorida intacta y se imaginaba a sí mismo tratándola con paños fríos y lociones.)
-Un niño con un tumor cerebral maligno visualiza un video-juego en el que cohetes espaciales recorren el interior de su cabeza y abren fuego contra las células cancerosas. Los pacientes jóvenes aquejados de cáncer usan con frecuencia este tipo de imágenes; otros, que prefieren metáforas menos belicosas, visualizan cómo sus células cancerosas son devoradas o simplemente expulsadas. No existe evidencia cierta de que tales imágenes puedan incrementar las probabilidades de supervivencia de un paciente, pero la investigación en psiconeuroinmunología -un campo de investigación médica relativamente nuevo que explora la relación entre los estados de la mente y el sistema inmune- sugiere que mediante la visualización de imágenes que fomentan la salud se puede incrementar realmente el número de glóbulos blancos en la sangre y otros elementos del cuerpo que combaten la enfermedad.

viernes, 5 de diciembre de 2008

La felicidad como un resfriado

Según un grupo de investigadores, la felicidad es contagiosa. El mismo equipo que en su día ya demostró que la obesidad y fumar se extienden en redes ha demostrado ahora que cuantas más personas felices conozcas en tu vida más probable es que tú también seas feliz.
Para demostrarlo han usado datos de 4.700 niños voluntarios en una gigantesca investigación sanitaria iniciada en Framingham, Massachusetts, en 1948. Han analizado un tesoro de datos de las fichas de seguimiento que se remontan a 1971, siguiendo nacimientos, matrimonios, muertes y divorcios. Los voluntarios también aportaron información de contacto de sus amigos más cercanos, compañeros de trabajo y vecinos. Y han valorado la felicidad usando un sencillo test de cuatro cuestiones. Se les ha preguntado con qué frecuencia la semana anterior, uno: disfrutaron de la vida; dos: fueron felices; tres: se sintieron esperanzados sobre el futuro y cuatro: sintieron que eran tan buenos como otras personas.
La filosofía, la sociología y otras disciplinas llevan siglos intentando desvelar las claves de la felicidad, ese estado al que aspira la humanidad y del que, no obstante, no existe una definición consensuada. Aunque aún no se ha conseguido la fórmula mágica que garantice la felicidad, sí se sabe que hay factores que influyen en la misma, desde el estatus económico, hasta la salud y la situación sentimental, pasando por las decisiones que se toman a diario.
El 60 por ciento de las personas que dieron una puntuación alta a las cuatro preguntas mencionadas fueron calificadas como felices, mientras que el resto fueron designadas infelices.
Conclusiones: Cada persona feliz adicional que se conoce, te hace más feliz. Y también han descubierto que la felicidad es más contagiosa que la infelicidad.
Si un contacto social es feliz, aumenta la probabilidad de que tú lo seas en un 15 por ciento. Un amigo de un amigo, o el amigo de una esposa o un hermano, si son felices, incrementa tus probabilidades un 10 por ciento. Un amigo feliz en tercer grado -el amigo o un amigo de un amigo- sube las posibilidades de una persona de ser feliz en un 6 por ciento.
Debido a que el estudio se realizó antes de que las redes sociales (como MySpace, Tuenti o Facebook) eclosionaran con tanta fuerza en Internet alcanzando la popularidad que tienen actualmente, provoca que aún no se sepa a ciencia cierta si la felicidad también se contagia en línea. Pero es más que probable ya que este tipo de tecnología aumenta el contacto con amigos, así que debería apoyar el tipo de contagio emocional que han observado los especialistas.
En la investigación también se detalla que la felicidad de los compañeros de trabajo no ha demostrado tener efecto en la de los sujetos analizados porque en el trabajo se mezcla el compañerismo con la competitividad y lo que para uno puede ser motivo de alegría, para otro lo es de tristeza.
La cercanía física también es determinante a la hora de contagiar la felicidad. De hecho, los amigos que viven a más de tres kilómetros influyen menos en este sentimiento que los más cercanos. En este sentido, los vecinos de la casa de al lado influyen más en la felicidad que los que viven en el mismo edificio, por ejemplo. Y a la pregunta de si la gente que vive en grandes ciudades tiene menos posibilidades de ser feliz que los que viven en pueblos pequeños, la respuesta es sí casi con toda probabilidad.
Otro dato que influye en la felicidad es lo posicionado que se esté en la respectiva red social. Así, estar en el centro de ésta –es decir, no sólo tener muchos amigos, sino que estos sean amigos de amigos– es un predictor de la felicidad. De hecho, mejorar respecto a la centralidad de la posición que se ocupa en la red social ha sido un indicador de un aumento en la felicidad de las personas analizadas.
Y es que tu estado emocional dependerá no sólo de las acciones o elecciones que tú hagas, sino también de las acciones o elecciones que hagan otros, muchos de los cuales ni siquiera conoces.
Como curiosidad añadida, resulta llamativo que según las conclusiones la felicidad de los cónyuges es importante pero no tanta como la de aquellos amigos del mismo género. Así, los investigadores afirman que, en particular las mujeres, se dejan influir más por las señales emocionales de sus amigas.
Y recordad: tener amigos gruñones disminuye tu propia felicidad en cerca de un 7 por ciento.
No hay duda, pues, que esta investigación sigue la tendencia creciente que hay en el planeta a medir el bienestar como un componente crucial de la salud pública. Más después que los científicos han documentado que las personas que se describen como felices suelen vivir más tiempo, incluso si padecen enfermedades crónicas. Así, no resulta extraño que ahora este equipo se disponga a examinar la difusión de la depresión, la soledad y tendencias de alcoholismo.